La exposición solar acumulada es uno de los principales factores implicados en la aparición de manchas, alteraciones del tono y cambios en la textura de la piel. Con el paso del tiempo, el fotodaño puede manifestarse en forma de léntigos solares, pigmentaciones irregulares, rojeces persistentes y una pérdida progresiva de luminosidad y uniformidad cutánea.
¿Notas la aparición de manchas o una piel con tono desigual y enrojecimiento? En 4 Elements abordamos el fotodaño desde una valoración médica individualizada, diferenciando entre los distintos tipos de pigmentación y componentes vasculares para definir el tratamiento más adecuado en cada caso.
Bajo el criterio médico de la doctora Macías, se diseñan protocolos personalizados que combinan tecnología médica avanzada y tratamientos de renovación cutánea, orientados a mejorar el equilibrio, la uniformidad y la salud global de la piel.
El tratamiento de las manchas y del daño solar requiere identificar correctamente la naturaleza y la profundidad de la alteración cutánea para actuar de forma segura y progresiva:
Luz pulsada intensa (IPL) – Protocolo de tono y manchas: La luz pulsada intensa puede utilizarse para mejorar el aspecto de las manchas solares y contribuir a una mayor uniformidad del tono en zonas como el rostro, el escote o las manos, siempre dentro de un protocolo médico controlado.
Abordaje médico del melasma: El melasma es una alteración pigmentaria compleja que requiere un manejo especialmente cuidadoso. En estos casos, se combinan tratamientos médicos despigmentantes y tecnologías seleccionadas para mejorar el aspecto de la mancha, minimizando el riesgo de empeoramiento.
Tratamiento de alteraciones vasculares y rojeces: En situaciones de rojeces difusas, cuperosis o piel con tendencia a la rosácea, empleamos tecnologías médicas orientadas a mejorar el aspecto de los capilares visibles y a favorecer una piel más calmada y resistente.
Láser fraccional médico: Se utiliza para mejorar la textura cutánea y los signos asociados al fotoenvejecimiento, favoreciendo una renovación progresiva de la piel y una mejor calidad del tejido.
Asesoramiento dermocosmético de grado médico: El tratamiento en consulta se complementa con una pauta domiciliaria personalizada. La selección de productos despigmentantes, calmantes y fotoprotectores de grado médico es clave para mantener el equilibrio y potenciar los resultados.
El objetivo es conseguir una piel con un tono más uniforme, mayor luminosidad y una barrera cutánea fortalecida, de forma progresiva y segura.
Mejora del aspecto de las manchas: Las pigmentaciones pueden percibirse más atenuadas.
Reducción del enrojecimiento visible: Piel con un aspecto más calmado y uniforme.
Mayor luminosidad y uniformidad: Tono más equilibrado y piel con aspecto más saludable.
Enfoque preventivo y de mantenimiento: Una piel mejor preparada frente a las agresiones externas.
Los resultados pueden variar según el tipo de alteración cutánea, las características individuales del paciente y el protocolo indicado tras la valoración médica.